Materias primas de calidad, recetas inspiradas en la tradición napolitana y un ambiente informal y refinado definen el interior de este local gastronómico diseñado por lamatilde en la ciudad de Novara, Italia. ”Antonino – Il banco di Cannavacciuolo” representa un nuevo formato gastronómico que reinterpreta la comida de la calle de una manera gourmet, ofreciendo una cocina de autor adecuada para todos.

El restaurante, que combina la venta de productos alimenticios y no alimenticios (libros de cocina, delantales y accesorios), ofrece una selección de gastronomía para el consumo inmediato, en el lugar y sobre la marcha. En el menú, triunfa la autenticidad de las especialidades dulces y saladas, con las avellanas, babà, pizzas fritas, parmesana de berenjena y el legendario cuenco.

De norte a sur, Italia es el hogar de la comida callejera, lo que constituye una oportunidad para redescubrir el territorio y sus sabores más auténticos. En este sentido, lamatilde traduce la convivencia de la cocina local en arquitectura, a partir de sus raíces más populares.

La planta se divide funcionalmente en dos, con un área para la preparación de alimentos y otra para su venta y consumo. Los elementos arquitectónicos tienen un diseño tradicional, con el mostrador central en su centro. Para reforzar la perspectiva frontal, que mejora estratégicamente los productos dispuestos a lo largo de las líneas de escape, hay dos accesos laterales a las áreas de servicio.

A lo largo de las paredes laterales, una estructura con toldos hechos de paneles espejados, constituye el elemento final de la plaza ideal de Antonino: un espacio de agregación que invoca la imagen del pórtico y la sucesión de carpas de los puestos de un mercado imaginario.

El proyecto se ha adaptado cuidadosamente en todos sus aspectos, comenzando con el mobiliario: las pantallas murales, que caracterizan las elevaciones laterales, se desarrollan en tres niveles y están compuestas por dos compartimentos de almacenamiento en la parte superior e inferior, y una sección de pantalla central. En ciertos lugares, esto presenta nichos semicirculares que destacan productos específicos.

axonométrica

La estantería de madera introduce una nota de material cálido, en contraste con la estructura ágil pintada de blanco. La equilibrada variedad de colores y texturas también incluye los mostradores, cubiertos con una pasta a base de cemento creada ad-hoc, con agregados elegidos de acuerdo con la paleta de la marca Antonino, que le dan al espacio un toque artesanal y un encanto retro.

La comida callejera como factor de identidad cultural es el protagonista de la configuración, de la identidad de marca y de todas las fases de producción, venta y consumo de las creaciones de Antonino. Desde las cursivas vernáculas con un toque vintage del logotipo, hasta las ilustraciones que inmortalizan los momentos del día relacionados con las comidas; desde el irreverente empaque que anima los productos, burlándose de los refranes napolitanos más coloridos e imitando el bullicio del mercado, hasta los patrones hechos con tenedores, batidores y cuchillos (ver video)