Invitados por el Departamento de Humanidades de la Universidad de Michigan, el colectivo español Luzinterruptus acaba de estar en Ann Arbor para llevar a cabo una de sus instalaciones luminosas más populares: Literatura vs Tráfico. La instalación, además de destacar la importancia de la lectura, es un comentario respecto a la importancia del peatón en esa ciudad universitaria.

”Esta invitación nos pareció de lo mas apropiada por dos razones, la primera: Detroit, principal ciudad del estado de Michigan, fue la capital de la industria automovilística de EEUU y aunque hoy día está sumida en una profunda en crisis, sus grandes dimensiones y la falta de transporte público hacen que la figura del peatón prácticamente no exista. Los ciudadanos se ven obligados a usar el coche en todos sus desplazamientos si no quieren convertirse en marginados sociales sin posibilidades de salir de sus barrios para trabajar.”

La segunda: Ann Arbor, (apacible ciudad universitaria pero con bastante tráfico), se describe a sí misma como amante de los libros y este sentimiento que se respira en todas partes, es el que ha conseguido que la pieza se haya llevado a cabo con éxito absoluto, superando con creces todas nuestras expectativas, a pesar de los problemas de logística que suele conllevar ponerla en marcha.”, comentó Luzinterruptus en un comunicado.

La instalación, realizada con la colaboración de más de 90 voluntarios locales, se apoderó de un espacio urbano reservado convencionalmente a la velocidad, la contaminación y el ruido, para transformarlo, por una noche, en un lugar para la tranquilidad, el relax y la convivencia gracias a 11.000 libros usados iluminados por una suave luz difusa contenida al interior de cada uno.

Cuando se hizo completamente de noche, todos los visitantes pudieron acceder al interior de la pieza y se les invitó a disfrutar de los libros y llevarse los que mas interesantes les parecieran. En menos de 2 horas, absolutamente todos los libros iluminados desaparecieron en grandes pilas iluminadas, transportados por los emocionados visitantes que cargando con ellos invadieron los bares y restaurantes de los alrededores, y que también fue un mágico suceso.

”Queremos que la literatura se apodere de las calles y se convierta en conquistadora del espacio público, ofreciendo gratuitamente a los que pasean, un lugar libre de tráfico, que por unas horas, sucumbirá al modesto poder de la palabra escrita.

Los libros, quedarán a disposición del que se los quiera llevar, con lo que la instalación se autoreciclará y tendrá la duración que los usuarios quieran que tarde en desaparecer. Al final, los coches volverán a ocupar su sitio, pero para muchos de los que pasaron por allí esa noche, el recuerdo de que una vez los libros ocuparon este mismo espacio, hará que su relación con este entorno mejore”, agrega Luzinterruptus.