En el barrio barcelonés Las Tres Torres, el estudio español Lucía Olano Lafita ha rehabilitado esta vivienda unifamiliar de 300m2, construida en 1920, siguiendo los criterios del passivhaus o casas pasivas, un sistema de construcción que permite controlar el gasto energético, convirtiendo la casa en una vivienda de consumo energético casi nulo. El resultado final es una vivienda unifamiliar elegante, íntima y cálida, que cumple también uno de los principios básicos de la reforma: convertirse en el refugio para una familia de 4 miembros.

La casa original, gemela a otra situada al otro lado de la calle de estilo modernista, había sufrido varias modificaciones y ampliaciones posteriores a su primera construcción cambiando la fisonomía inicial. El primer objetivo de Lucía Olano y su equipo fue la recuperación de las fachadas con el volumen original y diferenciarlas del resto de la vivienda, además de buscar la máxima relación con el exterior, por lo que se decidió bajar el nivel de la planta baja a nivel del jardín y recuperar los ventanales curvos de la época generando una mayor entrada de luz.

El segundo objetivo fue crear una vivienda que respondiera a las necesidades de la familia que la habitaría. Un entorno en el que los espacios se conectaran a pesar de la rígida composición en altura de la casa. El elemento principal para generar dicha conexión fue la escalera. Para ello, se proyectó una escalera de sinuosas formas curvas con acabados de roble macizo y mortero de cal.

El tercer gran objetivo fue conseguir adaptar una vivienda construida en 1920 a las tendencias actuales, con materiales sostenibles y con un consumo de energía casi nulo. Gracias a la aplicación de los criterios passivhaus (aislamiento térmico, protección solar) así como la incorporación de diferentes instalaciones tales como climatización con aerotermia, pared radiante, deshumidificación y radiadores de baja temperatura, se ha logrado dicho objetivo obteniendo una temperatura estable de la vivienda casi todo el año entre los 22 y 24 grados y un ahorro previsto de 3.399€/año.

La vivienda, dividida en 4 pisos se distribuye a través de la escalera. En la planta baja se organiza según la composición tradicional, hall, cocina con lavadero, sala de estar y comedor. En el segundo y tercer piso, a ambos lados de la escalera, se accede a través de grandes puertas, que comunican los espacios de forma flexible, a las distintas habitaciones. Los servicios, situados también en ambas plantas, se esconden en unas cajas de madera lacada rallada (evocando las bovedillas de los forjados) cuyo panelado exterior camufla la verdadera identidad del espacio y ofrece un carácter de un simple armario.

Finalmente, en el cuarto piso, donde desemboca la escalera, se accede al estudio comunicado con una gran terraza con vistas a la montaña del Tibidabo y a los jardines de las casas colindantes. Un espacio bañado por la entrada de luz natural que entra a través de grandes ventanales.

A través de los materiales (madera, mortero de cal o microcemento), colores y texturas utilizadas, se consigue armonía constante entre la construcción tradicional y la contemporánea. Colores muy naturales como el blanco, tierra, ocre y verde contrastan con el negro en pequeños detalles en los baños, las manillas, interruptores de luz o luminarias. Un todo que genera un lenguaje de elegante minimalismo y añade valor a todos los espacios de la casa.

planta baja

planta segundo piso

planta tercer piso

planta cuarto piso