Preocupados por la amenaza que supone la eventual desaparición de las abejas, la agencia creativa de origen mexicano, MaliArts ha diseñado una serie de tres estructuras para abejas solitarias que viven en áreas edificadas con el objetivo de protegerlas en medio de los entornos urbanos. El proyecto de estos refugios para abejas se conciben como un grupo de tres objetos que satisfacen las necesidades básicas de protección, comida y agua para diferentes especies de abejas solitarias, en un intento por generar una relación más estrecha entre las ciudades y la naturaleza.

Un refugio está diseñado para funcionar como un lugar de descanso y un lugar de anidación, mientras que un bebedero proporciona un espacio seguro para beber, y un comedero contiene alimentos, para áreas sin suficientes flores.

Las abejas solitarias no viven en colonias ni en una colmena, no tienen una reina y, por lo tanto, no producen miel ni cera. La mayoría no son agresivos y muchos ni siquiera tienen una picadura. Dedicando la mayor parte de su tiempo a la recolección de polen, las abejas solitarias son potencialmente los polinizadores más eficientes en la naturaleza, con una especie particular de abeja solitaria, la abeja albañil, equivalente a 120 abejas obreras en cuanto a la polinización que proporciona.

“Cuando hablamos de abejas solemos imaginarnos a la abeja europea (Apis mellifera) cuando en realidad alrededor del 90% de las especies de abejas se consideran solitarias. El hecho de que las abejas solitarias no generen ningún “producto consumible” para los seres humanos ha significado que no se les preste mucha atención, pero estudios recientes apuntan al hecho de que posiblemente sean los polinizadores más eficientes en la naturaleza”, explicó Gabriel Calvillo de MaliArts.

El refugio consta de varios módulos hechos de madera de pino y teca sin terminar cubierta con aceite natural, mientras que el techo es de cerámica. Las estructuras principales del bebedero y el alimentador son cerámicas con esmalte de arcilla roja en sus caras internas. Tanto la tapa como la base del alimentador están hechas de teca, y las patas altas de los tres objetos están hechas de acero. Cada estructura se complementa con un manual de cultivo que los transeúntes pueden leer para descubrir cómo pueden crear sus propios santuarios para las abejas solitarias.

“En momentos en que más de la mitad de la población vive en ciudades, parece que luchamos para excluir a la naturaleza de nuestras vidas. Las plantas que crecen entre las grietas de concreto son despreciadas estéticamente, los árboles se talan para construir estacionamientos y los centros comerciales se construyen donde antes existían los parques. Posiblemente, los insectos son nuestro principal objetivo cuando hablamos de excluir a la naturaleza de nuestras vidas. Los insecticidas, repelentes y trampas se utilizan masivamente en todo el mundo todos los días y olvidamos que los insectos juegan un papel indispensable en el equilibrio ambiental”, agregó Gabriel Calvillo.