En abril de 2015, dis-up! dio a conocer el proyecto Mapuguaquén, un sistema de altavoces hechos de arcilla, inspirados en las tinajas de barro tradicionales de Chile, que incluyen tecnología de punta para producir un sonido de alta fidelidad. Tres años más tarde, sus creadores, la comunicadora audiovisual Philine von Düszeln y el diseñador Pablo Ocqueteau, han querido compartir una entrevista para explicar la historia de este producto que estará a la venta desde el 21 de agosto en Kickstarter

¿Cuándo comenzó Mapuguaquén y cuál fue el origen de la idea?
Eso surgió como una inquietud y observación que recayó en una forma de afrontar los proyectos.Me llamaba mucho la atención muchos diseñadores hacíamospropuestas que era imposible desarrollar el Chile, es decir, se diseñaba para una industria inexistente. Lo otro que me llamaba la atención era los nombres que se le ponían a los proyectos, mayoritariamente en ingles como para subirle la categoría a sus propuestas, es decir, seguíamos las tendencias del diseño mundial sin fijarnos donde teníamos los pies puestos o para donde nos iban a llevar esas decisiones y esfuerzos.

Lo veo un poco como imitar un acento para aparentar algo que no somos, crear desde una experiencia y una perspectiva que no es propia siempre me ha parecido algo pretencioso einerte.
Eso me hizo preguntarme, existe el diseño chileno? Digo, un diseño que vea y reconozca como chileno, o al menos latinoamericano sin necesidad de conocer su procedencia? Existe una identidad material que sea realmente nuestra? Cual es nuestro propio acento? Donde nace? La respuesta fue: en las manos de nuestros artesanos, de quienes hacen de la industria sus propias manos.
Entonces pensé, vale, soy diseñador y debo trabajar con la industria no? Entonces a buscar el modo en que se pueda utilizar la industria que conocemos.

Ahora tenía muy claro que solo una fusión o contraste podría generar un buen resultado al trabajar con esta estética tradicional y materialidad local, es por eso que me enfoque en buscar un producto que generara un puente entre dos mundos, donde tradición ancestral y soluciones a necesidades actuales podrían convivir, mezclado uno de los oficios más antiguos de la humanidad con alta tecnología.

¿Por qué parlantes?
Esto vale como anécdota y fue bastante inspirador en su motivación a buscar una reacción creativa: Ocurrió que hace muchos años atrás (10 quizás) se expuso en el Salone del mueble de Milán un parlante de un diseñador chileno, yo me metí con curiosidad a ver de que se trataba, y era un parlante (membrana) metida en un cono naranjo de esos que ponen en las calles. Ese diseño de ”parlante chileno” gatilló muchas de las preguntas que me planteaba más arriba y de ahí en adelante me propuse como desafío buscar el parlante que si tenga que ver con nuestro patrimonio cultural, visual y material. Ahora con esa curiosidad y desafío que me había puesto (principalmente para saber si tenía respuesta) un día vi una de esas tinajas que se ponen fuera de las casas para juntar agua y dije: Ahí está! (llegó el Eureka digamos) en ese sentido se puede decir que en nuestro diseño hay poco diseño, ya que la forma es bastante vernácula, representando algo que todos podrían reconocer como cercano.

¿Por qué eligieron la greda como material?
Sabíamos que el producto era muy extraño y no nos queríamos lanzar a invertir en todo lo que correspondía a la ingeniería y acústica sin saber como podría ser recibido por el mundo del ”diseño”, así que postulamos al Salone Satellite de Milán y nos ganamos una mención honrosa, salimos en dos de los diarios más importantes de Italia en ese fin de semana y durante 6 semanas recibimos correos de al menos un par de personas preguntando donde adquirirlos. Eso nos motivó para avanzar en la parte compleja por nuestra parte del proyecto, en su diseño acústico y en su electrónica.

Para ello Philine envió un correo a todos los profesores que estaban publicados en la web de la Universidad Técnica de Berlín(TU Berlin) en la Facultad de Ingeniería acústica, preguntando si existía alguna posibilidad de conseguir un alumno en tesis o ayudante para que nos apoyara en este desarrollo. El correo era muy honesto, donde contábamos un poco de la trayectoria del proyecto, las fotos, etc. Para nuestra suerte nos respondió el profesor Anselm Goertz, que es una eminencia en Alemania a nivel de audio, diciendo que le interesaba reunirse con nosotros.

En nuestra primera reunión él nos planteó que el proyecto le parecía interesante. Él dijo: ”trabajo siempre con ingenieros y siempre sale la misma caja como propuesta, pero esto no lo he visto nunca ya que ustedes vienen totalmente de otro lado.” Nos pidió que le enviáramos los parlantes para probarlos en su estudio y así determinar qué potencial tendría. Los resultados fueron muy buenos, y nos enteramos de muchas ventajas de las cuales no teníamos idea cuando comenzamos con esto:

La greda es altamente densa, así que la oscilación natural del material es mínima lo que permite que no vibre o resuene y es lo que uno no quiere que ocurra. La forma es perfecta ya que el sonido se expande de modo omnidireccional, es decir, al salir el sonido de la membrana no rebota con paredes frontales que anulan o distorsionan el sonido al chocar con las que salen de la membrana en una fase similar.

¿Qué significa Mapuguaquén y por qué eligieron ese nombre para la marca?
”Mapuguaquén”, ”Mapuwaken” o ”Mapuwaquén” significa ”Sonido de la Tierra” en Mapudungún. Fue el primer nombre que le dimos al primer parlante de greda el año 2009 y responde a la lógica explicada más arriba sobre las influencias a nivel creativo y la responsabilidad que ella conlleva. ”No se trata de Parlantes, de trata de escuchar a la Tierra”

¿Cuál es la visión tras la propuesta?
Creo que la observación de nuestro entorno, de nuestras tradiciones reales (no por decreto) sino que las que realmente se viven en la calle, se encuentra todo lo que se necesita para encontrar una nueva propuesta, un nuevo diseño. Utilizar nuestra industria, que son las manos de nuestra gente, nos llevará a elevar las disciplinas que muchas veces están en riesgo de conservarse solamente porque no son una propuesta atractiva para las nuevas generaciones.

¿Dónde lo fabrican? ¿Tienen un taller propio o lo mandan a producir?
Tenemos un pequeño taller en Nacimiento donde unimos todas las piezas, hacemos todo el trabajo de la lana, el cuero, ensamblamos los parlantes y hacemos los test acústicos. Las vasijas las produce Marco Barra en su taller de alfarería en Nacimiento, las piezas de madera las produce Heraldo Mora en su tornería en Villarrica, la lana la conseguimos en diferentes campos cerca de Nacimiento y en la isla Huapidel del Lago Ranco. Los amplificadores están desarrollados con un ingeniero electroacústico que ha trabajado en Sennheiser y Neumannen Alemania; y las piezas electrónicas son producidos exclusivamente para nosotros.

¿Qué cuidados especiales requiere el producto por el hecho de ser de greda?
La greda de los parlantes está cocida durante varias horas a 1000°C, lo que la hace un material duro, rígido y denso, y como cualquier material cerámico es de una dureza tremenda, pero aún así hay que tratarlos con cuidado. A veces la gente nos pregunta si se pueden romper, y les contestamos que, en caso de que lo dejaran caer, no se romperían más fácil que un iPhone, pero se caen menos.

¿A qué consumidor apuntan con el producto?
Nuestros parlantes son piezas únicas y enumeradas, de materiales nobles regionales. Están hechos a mano y cuentan con tecnología y acústica de punta. Por todas estas razones son un producto que apunta a un consumidor que aprecia los productos propositivos, innovadores y que cuenten con una historia. Hasta el momento han sido testeados por algunos músicos, ingenieros de sonido y productores de música quienes nos contaron que los encontraban especialmente versátiles y cálidos. Por otro lado apuntamos a intentar dar alternativas a un problema global del cual cada persona “consciente” debiese ser sensible, nuestro emprendimiento está enfocado a tratar de dar alternativas para que nuestra tradición y cultura continúe en desarrollo y se siga reinventando. Creo que hay mucha gente que entiende este llamado y le gustaría hacerse parte de esta propuesta de producción culturalmente sustentable. Más que mal estamos intentando poner dos mundos que se ven como antagónicos a trabajar juntos en armonía, la industria con la tradición.