Preocupada por la basura plástica, que en el mundo alcanza un 40% del total, la diseñadora chilena Margarita Talep ha investigado el potencial de las algas para producir un material biodegradable que lo sustituya. El proyecto Desintegra.me surgió durante sus estudios en la Escuela de Diseño de la Universidad Diego Portales para transformarse luego en su proyecto de grado.

El material obtenido es una alternativa sustentable a envases y embalajes, especialmente de alimentos secos u objetos. Su versatilidad permite generar diferentes tipos de bioplásticos, unos más rígidos y otros mas flexibles. El proyecto, busca sustituir los plásticos de un sólo uso ya que la vida útil de éstos no sobrepasa los 40 minutos y su degradación puede durar 500 años o más.

”Mucha de la información que hay en este proyecto nace hace 3 años, cuando tuve el interés de explorar un área del diseño que recién estaba dando que hablar. En ese entonces tomé un taller en mi universidad  sobre los biopolimeros y con una compañera produjimos un bioplastico fabricado a base de caseina, la proteína de la leche, el cual llego a resultados increíbles.”, cuenta Margarita Talep.

”Desde ahí que la investigación y mi interés solo fue creciendo. Me cuestionaba a mi y a mi propia disciplina sobre la falta de materiales orgánicos que pudiesen reemplazar al plástico, más aun cuando la mayoría lo usamos solo un momento. ¿Por qué destinar un material indestructible a un producto descartable? ¿Cómo prescindir del plástico en situaciones donde su uso es efímero y su utilidad es mínima?”

El biomaterial se fabrica con Agar, un polisacarido que se extrae principalmente de algas rojas. En Chile es común que se utilice el alga que llaman “Pelillo” o las algas Gelidium para la producción de Agar. El proceso varia dependiendo del material final que se quiera llegar (duro o flexible). Para esto solo se alteran las proporciones de la mezcla (polímero + plastificante + aditivo).

En el proceso, primero, la mezcla líquida se lleva a una temperatura de 80ºC aproximadamente, y se deposita en la superficie o molde. Cuando la temperatura de la mezcla baja de los 20ºC, la mezcla se transforma en gel. Posteriormente el material se seca en ambientes ventilados con una temperatura constante.

En la producción todos los aditivos son de origen vegetal y los tintes que se utilizan son extraídos de piel de frutas o extractos de verduras. La idea es que el material sea lo más orgánico y natural posible. En el caso de envase, los cierres resultan sellando el material con calor, evitando la adición de algún pegamento.

Aunque Margarita ha sistematizado acciones del proceso, este sigue siendo bastante artesanal, sin llegar aún a las máquinas que puedan facilitar la producción en masa. Para que esto ocurra Margarita esta desarrollando prototipos que ayuden a escalar la producción, ya que según cuenta ”Las marcas de afuera muestran muchísimo interés en aplicarlo para sus productos, así que esa es la meta.”

Margarita Talep Follert