Al momento de enfrentar su etapa de graduación en el Master en Diseño de productos de la Royal College of Art, en Londres, Martina Taranto estaba interesada en cómo combinar conceptos materiales y efímeros en algo que estuviese a la altura de los desafíos de la vida cotidiana contemporánea. Este enfoque fue el que la llevó ”Relativistic Objects” u ”Objetos relativistas”, una serie de visualizadores de tiempo diseñados con la colaboración de un técnico experto en máquinas de ingeniería.

”Los dispositivos digitales están alterando nuestro ritmo circadiano y dañando nuestra autopercepción. Así, estos objetos relativistas permiten experimentar tangiblemente el tiempo a través de representaciones visuales de fenómenos físicos.” explica Martina Taranto.

Inspirados en dispositivos antiguos del siglo XIV como relojes de sol y herramientas de navegación cuyo rendimiento y precisión solían depender totalmente de eventos naturales, los objetos relativistas estimulan una reflexión sobre la relevancia de cada acción tomada, el impacto de cada elección en la economía cuantitativa y cualitativa de nuestras vidas.

Los ”Objetos relativistas” propuestos por esta ”creativa multidisciplinar”, como ella misma se define, son visualizadores del tiempo. No existen para medir el tiempo, sino para que podamos volver a aprender cómo ser conscientes de su paso; experimentar el tiempo a través de una representación visual de fenómenos físicos como la gravedad, el movimiento de los cuerpos celestes, la fricción, las transiciones de fase, dejando de lado las estructuras lógicas de relojes y calendarios. Cada pieza está simbólicamente vinculada con uno de los cuatro elementos de la naturaleza (agua, fuego, tierra y aire).

Los objetos relativistas de Martina Taranto desafían los comportamientos contemporáneos y los hábitos de vida relacionados con la forma en que concebimos y percibimos el paso del tiempo.

”La luz artificial nos permitió estirar nuestra percepción del tiempo de una suma de instantes finitos a un continuo irreal. Nos volvimos inmortales, proyectados hacia grandes logros en la vida, ciegos a la fugacidad de nuestra existencia. Abandonamos nuestro ritmo circadiano por un ritmo de vida digital.”

”Una investigación realizada por los doctores Marc Howard y Karthik Shankar demuestra cómo nuestras neuronas entienden el tiempo en relación con las experiencias físicas. Este proyecto se traduce en un ejercicio práctico, una actividad que nuestro cerebro está reprimiendo gradualmente debido a la excesiva dependencia de los dispositivos digitales. Perder una experiencia sensorial del tiempo ha afectado nuestra capacidad de arreglar recuerdos y nuestra autoconciencia.” agregó Martina Taranto.

Martina Taranto