Cerca de Santiago, la capital de Chile, el arquitecto Matías Zegers diseñó este establo para un centro ecuestre que se extiende por tres hectáreas en las faldas de la Cordillera de los Andes. Considerando su propia experiencia arriba de los caballos, el arquitecto chileno se propuso crear las mejores condiciones de bienestar para los animales al interior de una estructura simple a dos aguas inspirada en la arquitectura agrícola que recoge la luz natural gracias a un claraboya que recorre toda la longitud del volumen.

Las instalaciones construidas en madera laminada permiten acomodar 14 caballos de salto cerca de un campo de entrenamiento en un terreno rodeado de árboles quillayes nativos. El programa también incluye habitaciones y servicios para alojar huéspedes y entrenadores.

En el interior, la abertura del claraboya es más angosta en sus extremos, para garantizar una atmósfera tranquila y relajante en las cabellerizas. Esta claraboya se ensancha hacia el centro para proporcionar una iluminación adecuada a las duchas y salas de montura en esta parte del edificio.

Los techos revestidos de madera a un lado de la claraboya están curvados para permitir que la luz se difunda suavemente sobre sus superficies. Se utilizó una doble capa de vidrio opalino para crear una calidad de luz más pareja.

Las fachadas teñidas oscuras se complementan con tejas metálicas que cubren la superficie suavemente inclinada y en ángulo del edificio. La luz del día se refleja en esta piel, mostrando diferentes tonos de su color satinado de bronce.

planta general + planta de cubierta