Mestiz, el proyecto de artesanía contemporánea liderado por el arquitecto y diseñador mexicano Daniel Valero, presenta su colección Lago Seco. En ella, Valero y los artesanos, resaltan la belleza de las fibras naturales y sus propiedades sostenibles a partir de la mezcla con materiales industriales. Se trata de un proyecto que dialoga con la tradición de la cestería mexicana y la artesanía nómada de las grandes ciudades.

”Marfi” es una series de bolsas hechas por artesanos de cestería en la región del Bajío. Este territorio tiene una tradición de siglos como productores de canastas, utilizando diferentes materiales como la vara y el mimbre.

”Trabajamos esta colección con el maestro Don Salvador, artesano como más de 40 años realizando este trabajo, desde pequeño comienzan a tejer diferentes objetos hasta llegar a tejer complejas piezas de mimbre.” cuenta Daniel Valero. ”Los artesanos de cestería tienen un amor común por teje animales de mimbre, cerdos, pescados, burros entre otros animales se encuentran siempre en el repertorio de cada artesano.”

El nombre ”Marfí” hace referencia a la palabra marfil, los elefantes son una especie en peligro de extinción debido al trafico de marfil. Así, ”Marfí” recuerda de la belleza y su situación delicada, al mismo tiempo respeta el amor de los artesanos por la figuras de animales.

”Palmo” es un asiento que se compone por una estructura de madera, tejida manualmente de palma, su diseño plantea un módulo que permite ser elaborado por diferentes tejedores. Un cojín con apariencia doble complementa la pieza, éste puede variar en textura y color.

”El propósito de Palmo es realzar la labor de los artesanos nómadas de la Ciudad de México y revalorizar las fibras naturales como un material contemporáneo debido a sus cualidades biodegradables y su bajo impacto ambiental.” afirma Valero.

Por último, ”Tepetales” es una familia de canastos hechos manualmente en el bajío mexicano por Don Salvador. La colección se inspira en el traslado de canastos sobre la cabeza de los artesanos cuando salen a venderlas por las calles, apilando uno encima del otro, caminando con equilibrio y gracia.

Cada Tepetal se asemeja a una cabeza cargando un canasto, una forma antropomórfica única en tamaño y proporción. El concepto reúne a tradición del hacer de la cestería con la tradición de su traslados en un sola forma orgánica.