Una de las virtudes del Empordà, una comarca histórica de Cataluña situada en la provincia de Gerona, es la de ser vivida entre dos mundos: el mar y la montaña; la montaña y el mar. Rupià, donde está ubicada esta casa diseñada por Mesura, en el Baix Empordà, es una rótula entre dichos mundos. A 17km de la costa, está acotado entre la playa de Pals, el Estartit, y la sierra de Montnegre.

”Nuestros pensamientos parten de la escucha a este lugar, a través de su carácter físico (natural y arquitectónico) y su cultura (tanto por su gente como por su manera de construir). Esta manera de entender el lugar (con el objetivo de trabajar desde el respeto) viene dada por nuestra voluntad y la sensibilidad del cliente a la hora de intervenir (y posteriormente vivir) en plena naturaleza.” dice Mesura.

El solar es una frontera entre una gran arboleda en pendiente y los campos de trigo segado horizontal. A esta paleta natural de colores, que combina el verde frondoso del bosque con el marrón horizontal de los campos, se le suma el azul del mediterráneo que se asoma a lo lejos, donde se pueden llegar a ver las Illes medes. El entendimiento de esta frontera entre la arboleda vertical y el campo horizontal, será determinante para las decisiones sobre el asentamiento de la casa en el lugar.

El estudio de la arquitectura autóctona marcará el camino de las decisiones constructivas y conceptuales de la casa. Esta se caracteriza por sus muros de carga (a veces de piedra vista, y a veces de ladrillo cubierto con monocapa); sus acotadas ventanas (con carpintería de madera); sus porches en sombra; sus forjados de vuelta catalana (con todas sus diversas aplicaciones); plantas que
colonizan sus fachadas y cubiertas.

Las decisiones principales de asentamiento en la intervención en el lugar son: el mínimo impacto en la topografía existente, bordear la vegetación, evitar el conflicto con los volúmenes vecinos y buscar las diferentes vistas de valor.

Un volumen orientado a norte-sur y un volumen orientado este-oeste definen la volumetría, con el fin de adaptarse a la manera de habitar la casa. La ”L” acota un nuevo espacio en el Empordà. Dicha ”L” está formada por dos volúmenes cerrados y una rótula, que se extiende colonizando el solar. Se trata de una casa pensada para la vida Mediterránea del Baix empordà, capaz de ser vivida tanto en los meses fríos.

La voluntad es la de hacer una ”casa patio” para poder captar la máxima luz solar a la vez que de esta manera generar un espacio íntimo. El patio observa la arboleda, en contraste a la cara de la casa abierta hacia las vistas del campo y el mar. El patio queda acotado por la propia topografía sin necesidad de la intervención arquitectónica física. Así, la vivienda separa dos espacios exteriores de carácter distinto para dar la máxima polivalencia al uso de la vivienda para todos los días del año y generar distintas relaciones con la naturaleza y paisaje.

axonométrica

Es en el encuentro entre los dos volúmenes cerrados donde la rótula funciona como conexión entre estos dos ”mundos” debido a su capacidad de romper la relación interior-exterior con sus grandes ventanales. Este punto hace a su vez el papel de porche. Al agotar el límite edificable, no se presenta posible la idea de hacer el ”clásico” porche anexo a la vivienda y así es como surge la idea de que el porche sea realmente un espacio interior variable según la época del año y hora del día.

planta general

Desde el respeto al entorno, tanto a nivel físico como cultural, la casa se compone de dos volúmenes de carácter cerrado conectados por una franja abierta que coloniza el solar y por una cubierta unitaria formada por diversas tipologías de vuelta catalana. La casa dialoga con Rupià a nivel material, reinterpretando sus sistemas constructivos y sus texturas. Una casa diáfana y polivalente entendida desde un claro diagrama formal y ejecutada desde la interpretación de la construcción local.

axonométrica explotada