En un área rural de Garrison, una aldea ubicada en el Estado de Nueva York, Estados Unidos, este pequeño pabellón de madera del arquitecto español Miguel Quismondo supuso la demolición quirúrgica de un cobertizo existente y la construcción de un pequeño edificio auxiliar. La antigua estructura albergaba las instalaciones eléctricas y de comunicaciones de un gran complejo, y el nuevo proyecto tenía que preservar la ubicación y la función de todo este equipo, por lo que algunas paredes y niveles de piso se establecen desde el principio.

El programa requería dos tipos diferentes de usuarios, por lo que se decidió dividir el edificio en dos, permitiendo una circulación por separado para cada grupo. La pieza superior aloja la sala de electricidad y los cuartos del equipo, mientras que la parte inferior tiene dos baños individuales para los visitantes.

El pabellón de 55 metros cuadrados se encuentra en medio del bosque, por lo tanto, se usa madera carbonizada para que se mezcle con la naturaleza circundante. Por otro lado, la fachada de policarbonato aporta luz natural y privacidad al interior. Todos los pisos están hechos de concreto pulido para un fácil mantenimiento y una losa radiante mantiene una temperatura óptima durante los inviernos extremos.

El pequeño pabellón esta todo construido en madera. La ocasión, la función, el tamaño y, sobretodo el lugar, lo requerían. Para proteger la doble pieza desplazada, la cubre con una sencilla cubierta inclinada de chapa de acero, estriada y galvanizada. Todo sencillo pero exquisito.

”Cada detalle de la construcción de este pabellón es un prodigio de buena construcción, de un conocimiento profundo de como se debe construir en madera. Pero antes, y sobretodo hay que subrayar la adecuación de la idea y la belleza del resultado. Una pequeña gran obra de un verdadero maestro.” dice el arquitecto Alberto Campo Baeza sobre la obra de su coterráneo.

planta y elevaciones