El estudiante surcoreano Minji Choi se ha graduado del máster en diseño contextual de la Design Academy Eindhoven, en Holanda, con una serie de pequeñas intervenciones donde lo “natural” y lo “artificial” se entrelazan para resaltar la ambigüedad de la división tradicional. El objetivo del proyecto ”The Dignity of Plants” o ”La dignidad de las plantas” es provocar una nueva actitud ética hacia la naturaleza, un híbrido entre diferentes perspectivas científicas, estéticas, morales y religiosas.

“A medida que el mundo entra en la era del Antropoceno, donde la división entre lo que es natural y lo creado por el hombre podría perderse totalmente, exploro la cuestión de la “dignidad de las plantas” o los “derechos de las plantas” para redefinir nuestra posición ética en relación con los humanos y otras especies vivas, incluyendo la palabra animal y vegetal. Intento deconstruir actitudes convencionales basadas en falsas distinciones entre natural y artificial, nociones morales de bueno y malo, entre nuestra consideración por el individuo y el ecosistema”, dice Minji Choi.

El núcleo de esta investigación, centrada en la dignidad de los seres vivos con respecto a las plantas, está inspirado en las discusiones éticas conducidas por el Comité de Ética Federal Suizo sobre Biotecnología No Humana (ECNH, 2008). Para comprender cómo el concepto de derechos de las plantas podría relacionarse con la industria del diseño, Choi se centró en la idea del monocultivo a través de un estudio de caso de pinos, la madera más utilizada para la producción de muebles IKEA.

”La silvicultura moderna se basa en gran medida en los monocultivos y se sabe que es perjudicial para el medio ambiente, destruye la biodiversidad y altera el ecosistema, por lo que suena la opinión general. La conclusión del estudio del pino, sin embargo, contradice nuestros valores éticos actuales, haciéndolos vulnerables. A veces, respetar un monocultivo está perfectamente en línea con el objetivo de favorecer procesos naturales sostenibles. Las intuiciones aparentemente sanas se basan con demasiada frecuencia en falsos sentimientos y prejuicios.”, agrega Minji Choi.

Al igual que el jardín del Edén, el jardín creado por Minji Choi, es una idealización en miniatura de la naturaleza y una idealización de cómo las personas se relacionan con el concepto de naturaleza. Los diversos elementos, así como la totalidad, representan las divisiones ambiguas y las coexistencias complejas entre lo natural y lo creado por el hombre, entrelazando las analogías y las diferencias entre ellos, como el pasto que crece en una imitación plástica del pasto.