La arquitecta española Patricia Urquiola ha colaborado con GAN – la línea textil de Gandiablasco– en el diseño de lo que ellos describen como ”mucho más que una alfombra”. Se trata de ”Mirage”, un producto textil que induce a ilusiones ópticas combinando geometría y colores en movimiento que se produce de forma artesanal en Nueva Zelanda a partir de la técnica  hand-knotted.

Mirage es una alfombra atípica, no solamente por su forma irregular, sino porque genera un efecto especial tanto en quien la contempla como en el espacio que ocupa. Mirage no causa indiferencia. ”Mi búsqueda creativa e inspiración para esta pieza me ha llevado a crear un producto divertido, con una personalidad increíble que indudablemente da carácter a cualquier espacio”, explica Urquiola.

Mirage está a medio camino entre alfombra y pieza de arte y, como tal, está concebida tanto para colocarla en el suelo como para exponerla en la pared. Las alfombras están disponibles en tres paletas de colores: blue, orange y nude. Cada modelo está formado por tres tonalidades y diez degradados de color (en total treinta tonos distintos en cada pieza), combinados en superposiciones cromáticas que crean una ilusión de continuidad.

A mediados del siglo XX, un colectivo de artistas comenzó a crear obras de arte que jugaban con la geometría, líneas y colores. El op-art (arte óptico) se convirtió en una de las vanguardias del momento, porque las obras de esta corriente ponían en cuestión el ojo del espectador: le hacían replantearse la realidad y mantener una actitud activa. En definitiva: jugar. Mirage transporta al espectador a una situación similar.

Los colores en las alfombras ”Mirage” no nacen ni mueren, solamente se funden y transforman como un elemento surgido de ninguna parte.

”Tenía que haber un equilibro e interconexión entre colores y geometrías que no tuviera ni un inicio ni un fin. Otra cosa que nos preocupaba era respetar la luz, tanto natural como artificial, comprender cómo las variaciones de color respondían a la luz y la reflejaban”, agregó Patricia Urquiola.

Las alfombras Mirage están hechas de lana de Nueva Zelanda, una fibra natural de altísima calidad, sostenible, renovable y biodegradable, que además es hipoalergénica y de cuidado fácil. Cada alfombra es única porque se produce de forma totalmente artesanal. El conocimiento y técnica tradicional unido a la creatividad y visión innovadora de Urquiola, dan como resultado un producto excelente.