En el área rural de Santa Maria da Feira, Portugal, el arquitecto local Nelson Resende ha completado esta vivienda unifamiliar cuyo aspecto más bien racional contrasta con el imaginario más habitual de la ”casa de campo”. La construcción de hormigón se envuelve con un empalillado acabado con un tinte rojo que además de suavizar la apariencia del volumen, crea un empate cromático con los techos de las casas vecinas.

La materialización de la ”casa vermelha” o ”casa roja” se basa en una matriz geométrica rígida, que trata de encontrar relaciones métricas y espaciales entre las partes constituyentes de la vivienda y el terreno, proponiendo la racionalización de la construcción en oposición al área circundante. Se crea un área intencionalmente diseñada y artificializada, que dicta las reglas internas de la vivienda y el espacio exterior, promoviendo una banda perimetral de 3.00 metros de ancho, relacionada con la topografía natural, mantenida como está.

Es en el “núcleo” que la propuesta aplica y resuelve el programa y la conexión de los diversos espacios que forman y generan las experiencias deseadas, desde áreas de circulación, hasta espacios de trabajo, asientos o descanso, tanto externos como internos.

 

La longitudinalidad de la trama permite explorar una sucesión de espacios geométricamente iguales, repetidos a lo largo de un camino, y que se desarrollan de una manera sustancialmente diferente: el patio de acceso al automóvil, relacionado con el espacio del garaje; el espacio exterior del jardín, relacionado con el espacio interior de la casa; El patio exterior de servicio, a nivel del sótano relacionado con los espacios de trabajo, cerrando y finalizando esta sucesión.

La vivienda, a excepción del espacio de circulación horizontal y vertical, ahora se abre hacia el oeste (sala de estar y dormitorios principales) y hacia el este (espacios de servicio o espacios de apoyo). En contraste, la luz artificial se dibuja en los planos ciegos de las fachadas Sur y Norte y permite un juego de contrastes que acentúa los planos transparentes del día y resalta los planos opacos de la noche.

La construcción del garaje al lado de la calle permite disfrutar de la pendiente del terreno como una forma de mejorar una cierta imagen de amplificación del discurso arquitectónico, no solo volumétrico sino también formalmente. La contención del volumen del garaje al lado de la calle (un piso cerrado visualmente) y la expansión del volumen de la vivienda (tres pisos abiertos visualmente), también explora las relaciones de la familia con la casa, intencionalmente dirigida al paisaje que tiene, desde este punto, un desarrollo considerable y participa en la comodidad de cada uno de los espacios internos.

Constructivamente, la vivienda presenta soluciones que mejoran y refuerzan la identidad de sus partes constituyentes, reflejando sin embargo su relación estricta: es intencional la voluntad de la resolución formal de los volúmenes propuestos a través de la aplicación y traducción exhaustiva de los elementos constructivos que resuelven problemas estructurales o de simple cumplimiento de los planos verticales, asumidos en su verdadera dimensión.

El objetivo era validar una solución más distante de imágenes muy sofisticadas y muy bien terminadas, permitiendo la identificación de los sistemas constructivos y la consecuente integración en un entorno marcadamente rural.