Desde el año 2011 el proyecto PET Lamp, liderado por el diseñador español Álvaro Catalán de Ocón, mezcla botellas PET reutilizadas con técnicas de tejido tradicional seleccionadas de distintos rincones del mundo. Artesanos de Colombia, Chile, Etiopía y Japón han hilvanado sus tejidos naturales con las tiras plásticas de las botellas PET para ofrecer una serie de pantallas únicas de edición limitada.

Esta vez ha sido el turno de Australia por lo que Álvaro Catalán de Ocón se ha trasladado hasta el norte de ese país para trabajar junto a un grupo de tejedoras Yolngu con quienes transformó el desecho plástico en belleza.

En una vasta área rural conocida como tierra Arnhem, el diseñador trabajó durante seis semanas con ocho artesanas locales para idear una forma de combinar su arte con las botellas de plásticas, reutilizar las esteras tradicionales de yolngu llamadas pandanus y crear pantallas de lámparas. La colaboración fue impulsada por la Galería Nacional de Victoria, donde las piezas se exhiben después de encargar al diseñador la creación de piezas que expresen el oficio de las tejedoras de la comunidad australiana.

El resultado del taller de seis semanas fueron dos pantallas de lámparas únicas ”Bukmukgu Guyananhawuy” (Cada familia pensando en el futuro). Una de ellas pertenece a la colección permanente de la Galería Nacional de Victoria y la otra a PET Lamp Studio en Madrid.

”Para convertir las dos piezas en lámparas funcionales, diseñamos un sistema complejo que cumple tanto los propósitos de colgar como de iluminación. Como un signo de respeto a la pieza, el sistema aplicado tiene una intervención no agresiva y reversible. Intentamos integrar sutilmente el sistema y adaptarlo al lenguaje visual textil de la pieza de forma que la pantalla siga siendo protagonista. Por lo tanto, la estructura consiste en cables finos y cuerdas, cosidas hábilmente una por una a la fibra natural.” explicó Álvaro Catalán de Ocón.

El sistema creado permite que la gran superficie de la pantalla flote en el aire lo más plana posible. Cada botella de PET está suspendida por un cable de acero, que actúa como la pieza central de cada área radial individual. Para mantener todas las áreas equilibradas, Álvaro ideó un sistema de tensión mediante el uso de cables que salen radialmente del cuello de la botella y distribuyen las fuerzas como si se tratara de un sistema de puente.

El sistema de electrificación está concebido para resaltar la obra maestra. Las bombillas están encerradas en soportes de aluminio que cuelgan de cada botella que apuntan hacia arriba. De esta manera, la lámpara no es una fuente de luz convencional, sino un objeto iluminado que ofrece un juego de sombras reveladoras en el techo y una nueva perspectiva de la complejidad del material.

”Gracias a la versatilidad del sistema, pudimos replicarlo en la pieza expuesta en la Galería Nacional de Victoria. Las dos obras maestras se convierten en una fusión compleja y armoniosa entre los parentescos aborígenes, la técnica de tejido, los elementos topográficos y el diseño. La forma más antigua, la estera tradicional aborigen, adquiere una nueva forma y significado; se levanta del suelo para convertirse en una superficie tejida flotante e iluminada que revela el complejo mundo de la cultura aborigen.” agregó Álvaro Catalán de Ocón.

Álvaro Catalán de Ocón y las ocho tejedoras