PF Architecture Studio -el estudio portugués liderado por el arquitecto Pedro Ferreira- ha completado su primer proyecto en el centro de Porto, Portugal. Después de haber estado en espera durante varios años, su construcción comenzó cinco años después de que se inició la etapa de diseño. Este período de espera resultó ser fundamental en el resultado del proyecto, ya que contribuyó a una reflexión sobre cómo proyectar en una preexistencia.

Desde un inicio, el edificio ”Sá da Bandeira” afirmaba de manera muy radical la relación entre lo existente y lo nuevo, intención que perdió fuerza a medida que avanzaba la construcción, terminando en un ejercicio mucho más sensible y discreto que casi anula la presencia del arquitecto en el resultado final.

Aunque el edificio rehabilitado para apartamentos contemporáneos tiene todas las características tipológicas de los edificios residenciales del centro de Porto del siglo XIX, nunca ha sido habitado realmente, y siempre había funcionado como un edificio comercial y de servicios.

Lo anterior explica la forma en que el espacio interior fue subdividido y cambiado. Aún así, conservó intactos los elementos constructivos y decorativos de la construcción original, la estructura de madera (pisos y techo), el tragaluz con forma ovalada, la mayoría de las carpinterías como zócalos, pasamanos, puertas interiores y exteriores.

El desafío fue remodelar el edificio hacia adentro y agregar en un piso adicional, permitiendo la instalación de seis apartamentos, cuatro de tipología t1 y dos de tipología t2 dúplex, manteniendo el espacio comercial en la planta baja. El excelente estado de las circulaciones verticales, de las estructuras y los pisos, fue el punto de partida para el tipo de intervención que, en realidad, fue más de restauración que de remodelación.

Entonces, una vez que la escalera está en el centro de la planta, se diseñó una solución “delantera / trasera”, creando dos apartamentos por piso. La distribución interior reinventa los huecos comunes en esta tipología, para integrar las nuevas piezas, cocinas e instalaciones sanitarias.

En cuanto a la jerarquía constructiva y de acabado presente en esta familia de apartamentos, los espacios y los detalles se simplifican a medida que se avanza hacia el interior. Desde el romanticismo del siglo XIX, evidente en los pisos primero y segundo, se logra un lenguaje mucho más sencillo en el tercer piso (ampliación).

Por su parte, los elementos de decoración y mobiliario refuerzan la visión romántica del edificio, creando un conjunto que está destinado a ser contemporáneo, contextualizado, ecléctico y muy emocional.

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