Cuando se trata de revitalizar la vida nocturna de Londres, los hermanos y empresarios gastronómicos Alastair y Nicholas Heathcote son los primeros en poner atención. Ambos han establecido una serie de bares y restaurantes de éxito en toda la capital del Reino Unido en los últimos cinco años y esta vez fue turno del ”Piraña”, un bar- restaurante en Balham, Londres, creado por el estudio de diseño Sella Concept.

Sella Concept diseñó el espacio para ofrecer una atmósfera informal y relajada, evitando referencias típicas a la cultura sudamericana.

Para hacer esto, los fundadores del estudio, Tatjana von Stein y Gayle Noonan evitaron los colores suaves y cálidos y los patrones tradicionales que típicamente se asocian con la región. En su lugar, optaron por un tema audaz y retro, con asientos tipo banqueta y letreros que recuerdan a un restaurante de los años cincuenta.

Manteniendo las fachadas de un antiguo restaurante, Sella Concept subdividió la planta en diferentes áreas, cada una con un ambiente sutilmente diferente, que garantizara cierto nivel de conexión entre los comensales y los bebedores.

“Estamos fascinados por la psicología del comportamiento detrás del diseño y la cuestión de cómo fomentar el comportamiento a través de los materiales. Nuestros proyectos favoritos son aquellos que nos permiten responder una pregunta: ¿cómo podemos transportar a una audiencia?”, dijo Tatjana von Stein, de Sella Concept.

“El concepto de diseño comenzó desarrollando un enfoque de cómo las personas usarán el espacio total, incorporando cambios visuales y transiciones atmosféricas para acomodar comportamientos cambiantes dentro del lugar. Esta enfoque da lugar a zonas distintas pero conectadas que les permiten a los clientes de Pirña utilizar el espacio según su estado de ánimo y sus preferencias, ya sea que deseen una comida informal y sociable, o una experiencia personal más privada”, agregó Gayle Noonan.

Los huéspedes llegan a una sala frontal luminosa y acogedora que alberga una mesa de chef, una barra curva que da a la cocina, una plataforma con banquetas y un lugar “secreto” con una barra de bar privada. Por el contrario, la trastienda es más oscura y más opulenta, con cabinas privadas acogedoras e íntimas, desde donde los clientes pueden llamar al bar directamente.

Las paletas de colores y materiales del restaurante juegan con colores y texturas llamativos y contrastantes. Por ejemplo, los azulejos de mosaico azules y blancos se combinan con los marcos de ventanas de metal rojo en la fachada mientras que en el interior, el suelo de terrazo de jade a medida con el tapizado rojo terroso y los listones de madera curvados que envuelven la barra.