La ”Casa del Ángel” es el nombre de este refugio de campo situado en la Sierra de Jumilla, Murcia, España, que ha apoyado durante décadas el transcurrir de excursionistas, cazadores y montañistas. Dada su relevancia en su entorno, tanto geográfico como social, la renovación de este pequeño edificio, encargada al arquitecto Martín Lejarraga, dista mucho de ser una mera  intervención arquitectónica. El valor paisajístico de este delicado refugio hace que la propuesta se base en la atención, tanto a la arquitectura existente como a la presencia del lugar.

Martín Lejarraga quería mantener la relación del edificio con el paisaje circundante y al mismo tiempo mejorar su funcionalidad y aumentar las oportunidades para que los usuarios se involucren con la naturaleza.

Desde la sutileza la propuesta pretende abrir el refugio al exterior, al lugar, a la sierra. Por ello, además de mantener y renovar el uso de refugio interior y aislado, el programa se desdobla extendiéndose al espacio abierto. Se trata de dar sombra, descanso y cobijo a todo tipo de transeúntes y, en definitiva, de ser una pieza que equipa y complementa este idílico paisaje en el que se ubica.

“El proyecto apunta a abrir el refugio hacia el exterior, hacia la gente y hacia las montañas”, dijo el arquitecto. ”Además de mantener el uso clave de la construcción, el programa también se desarrolla a través de sombras, rincones y bancos al aire libre”.

En el interior se procura y enfatiza la simple pero eficaz organización en un espacio único, al tiempo que se mejora la inercia tanto térmica como acústica del espacio, convirtiendo el mismo en un lugar adecuado para la pausa, el descanso y la tranquilidad.

El proyecto sustituye la cubierta original de fibrocemento proporcionando confort interior y sombra al exterior, y envuelve todo el conjunto con una piel de tonos rojizos de diferentes fábricas cerámicas no revestidas, aprovechando su desnudez para atraer y también dar refugio a otro tipo de ocupantes: plantas, insectos, pájaros, etc. Al interior, la madera en estructura y cerramientos acompaña a la piedra de mampostería de los muros, también revestidos parcialmente por las mismas cerámicas.

Los colores aplicados a las ventanas dan cuenta del sendero en el que se sitúa el refugio y acompaña los tonos naturales del ladrillo, que contrastan con el intenso verde del paisaje circundante, en el que destaca en la distancia, enfatizando así, su condición de refugio.

El uso del ladrillo en diferentes formatos y aparejos, la loseta de aspe y la madera natural hace que esta pieza aislada en el paisaje no requiera de mantenimiento y que con el paso del tiempo se funda lentamente con la naturaleza.

Por todo lo anterior, la renovación de la ”Casa del Ángel” intenta ser una intervención integrada e integradora, sostenible y reconocible y, por encima de todo, una propuesta que propicia ser abrigo de personas, animales y plantas, lo cual produce, en definitiva, que el refugio forme parte del paisaje al que pertenece.

planta y elevaciones