Desde que la Madre Teresa de Calcuta, la monja albanesa que dedicó su vida a cuidar a los más pobres entre los pobres de la India hasta su muerte en 1997, fuera canonizada en 2016 por el Papa Francisco, son muchas las organizaciones e iniciativas al rededor del mundo que han querido, con buena o mala intención, utilizar los colores del Sari blanco con azul para asociarse a la beata y a las adherentes de la congregación fundada por ella en 1950, las Misioneras de la Caridad, con el fin de obtener beneficios indirectos.

Por este motivo Biskirjit Sarkar, un abogado de la congregación que presentó en 2013 una solicitud de derechos exclusivos sobre el diseño del sari junto con el nombre de la Madre Teresa, consiguió registrar el uso del tradicional uniforme religioso con el objeto de resguardar su reputación y limitar su uso exclusivamente para las Misioneras de la Caridad. ”Hay muchas organizaciones y escuelas que comienzan a usar el nombre ”Madre Teresa” y llevan el uniforme a lugares donde las Misioneras de la Caridad no tienen ninguna conexión”, dijo Sarkar.

Incluso muchos proyectos editoriales utilizarían el patrón de franjas del sari de la Madre Teresa para entregar un mensaje equivocado sobre el contenido del libro y favorecer su compra, pero si se trata de una ganancia comercial o no, no es el tema según aclaró el abogado: ”Estamos pensando en nuestra identidad. Si el patrón azul, que es único en el mundo, es diluido o utilizado por el público, entonces una mañana bien la organización perderá su identidad.”

un grupo de Misioneras de la Caridad con el sari de la congregación

Fue a partir de 1948 que la madre Teresa de Calcuta se comenzó a vestir con el hábito que sería característico de ella y de las Misioneras de la Caridad, un sari indio tejido en algodón pobre, blanco como los que usan las mujeres más pobres de la India, orlado de azul, que simboliza su deseo de imitar a la Virgen María. ”El sari permite a nuestras hermanas sentirse pobres entre los pobres, iguales a los enfermos, a los viejos, de este modo nuestra forma de vestir nos acerca a sus vidas.” decía la Madre Teresa.

Se sabe que tomó la idea del característico Sari banco-azul cuando fue directora de formación espiritual de Las Hijas de Santa Ana, congregación religiosa filial de las monjas de Loreto de Calcuta, integrada exclusivamente por religiosas oriundas de Bengala, vivían con las usanzas bengalíes y sin duda inspiraron mucho a Teresa en su posterior proyecto de fundar las Misioneras de la Caridad. Vestían el sari indio tejido en algodón pobre. Comían sentadas sobre la tierra, como en las aldeas de donde provenían, y lo hacía con las manos, de acuerdo con el estilo campesino. Rezaban y meditaban en la capilla sentadas en esterillas o arrodilladas sobre ellas. Durante todo ese tiempo, Teresa se impregnó profundamente de ese estilo sencillo y humilde de las monjas bengalíes, que ella transmitiría a sus monjas años más tarde, cuando fundó las Misioneras de la Caridad.