Como ya es de conocimiento mundial, el pasado Domingo 14 de abril, un incendio consumió buena parte de la Catedral Notre-Dame, ubicada en París, Francia. Desde el siniestro y luego de los anuncios de reconstrucción del primer ministro francés, Edouard Philippe, han sido cientos los interesados en aportar su visión para el futuro de uno de los edificios más icónicos de la arquitectura gótica.

En esta atmósfera de ”ideas y propuestas”, el diseñador, artista y activista chileno, Sebastián Errázuriz, ha sugerido convertir la catedral de Notre-Dame en una plataforma de lanzamiento de cohetes espaciales para evitar que los arquitectos produzcan más propuestas.

El diseñador radicado en Nueva York publicó el desconcertante conjunto de imágenes en su cuenta Instagram, junto a una carta abierta que le pide a los arquitectos que dejen de pensar en su ego. Después de la imagen, la declaración de Errázuriz.

”Esto NO es una propuesta seria para la reconstrucción de Notre Dame. Este es un acto de creatividad diseñado para ridiculizar a todas las firmas de arquitectura rapaces y remanentes que aún rodean el cuerpo de Notre Dame con una “idea” para una nueva propuesta de techo.

Este NO es un diseño serio, sino una obra de arte frívola diseñada con mucho cuidado y amorosamente para agotar la paciencia de la audiencia. Extinguiendo cualquier curiosidad restante para revisar otra propuesta superflua de un arquitecto estrella para un nuevo techo ecológico de vidrio.

Como artista y diseñador, entiendo el atractivo inmortal de conjurar la propuesta ganadora. Concebir el boleto de oro y adherir tu nombre por toda la eternidad a uno de los bastiones más queridos de la humanidad del patrimonio arquitectónico. Confieso que mi primer impulso fue también idear un nuevo diseño. Sin embargo, me di cuenta de que Notre Dame merece algo mejor de lo que puedo crear. Mejor que lo que cualquier creador individual puede imaginar.

Una propuesta “mejor” para la reconstrucción de Notre Dame por definición requiere un diseño que pueda representar no la visión de uno, sino la sed de resolución de los millones cuyo corazón se encogió con las llamas.

Una propuesta “mejor” para Notre Dame debe constituir un exorcismo de dolor comunitario y requerir un sacrificio grupal. Un sacrificio del ego artístico y el impulso de todo arquitecto y diseñador para crear y reclamar la Catedral como propia. Un sacrificio de toda persona que desee borrar el dolor de la historia y revertir la Catedral a su antigua gloria.

El techo de Notre Dame debe quedar sin terminar. Abierto a los cielos, a la lluvia y a las condiciones. Al igual que Roma o los monumentos maltratados de Grecia, Francia también podría abrazar la historia y estar orgullosa de su nueva herida. Notre Dame debe dejarse abierta como símbolo del sacrificio comunitario. La elección de una nación para designar los mil millones de dólares en fondos recaudados para la reconstrucción de la Catedral para el futuro de la juventud de Francia.

Un símbolo de coraje para despedir el pasado y construir el futuro. Y un nuevo ejemplo de Francia al mundo de que todos debemos defender liberté, égalité, fraternité.”