El barro o lodo rojo es un residuo sólido​ tóxico que se genera en el proceso Bayer, el principal método industrial para producir aluminio. Interesados en transformar este desecho en algo más que eso, cuatro estudiantes de la Royal College of Art de Londres lo han procesado para dar forma a una serie de tazas, tazones y teteras de color terracota. El objetivo del proyecto es encontrar el valor en “residuos” reciclando un subproducto industrial en una alternativa sostenible a las materias primas.

Guillermo Whittembury, Joris Olde-Rikkert, Kevin Rouff y Luis Paco Bockelmann comenzaron a estudiar el potencial de los recursos secundarios, en un intento por realinear su propia percepción de los residuos.

Guillermo Whittembury, Joris Olde-Rikkert, Kevin Rouff y Luis Paco Bockelmann

El proyecto, llamado ”From Wasteland to Living Room” (de un terreno yermo a la sala de estar) da forma una serie de piezas decorativas y funcionales a partir de un material que surge de la refinación del mineral de bauxita en alúmina para producir aluminio. El material consiste principalmente en óxido de hierro, que le otorga un color intenso y oxidado.

Por cada tonelada de alúmina producida, el proceso puede dejar dos toneladas de este lodo rojo que es altamente alcalino y difícil de neutralizar. El grupo quería encontrar un mejor uso para este subproducto tóxico y al mismo tiempo hacer que las personas tomen consciencia del impacto de los materiales que se dan por sentado, como el aluminio.

“Cada año se producen más de 150 millones de toneladas de lodo rojo, suficiente para apilar en barriles industriales seis veces la masa de la luna. En la actualidad, este desecho se acopia en fosas gigantes en todo el mundo y si bien esto hace que las imágenes satelitales sean hermosas, los costos ambientales son enormes”, explicaron los diseñadores.

“Tomar una taza de té hecha de residuos industriales puede parecer extraño para algunos, pero necesitamos reevaluar el estigma en torno al término ”desperdicio”. Nuestra intención es llevar el material a la mesa, recogerlo desde el backstage de los terrenos baldíos a su sala de estar”, dijo Joris Olde-Rikkert.

Los diseñadores trabajaron en estrecha colaboración con científicos de materiales y ceramistas para explorar el potencial del material como material de construcción de cerámica y geopolímero. Después de obtener el lodo rojo de una refinería de alúmina en el sur de Francia, el grupo llevó a cabo cientos de pruebas para desarrollar sus propios cuerpos de arcilla, láminas, esmaltes y hormigones.

Utilizaron un proceso estandarizado de fundición por deslizamiento para formar la cerámica, que fue posible gracias a un tamaño de partícula fino. También se usó barro rojo para hacer los esmaltes, lo que produjo resultados diferentes cada vez debido a la abundancia de óxidos metálicos en su composición.