El problema de los desechos plásticos, el rol del peatón en las ciudades, la importancia de la lectura, la hipocresía de las redes sociales y muchos otros flagelos de la sociedad contemporánea son permanentemente comentados a través de las instalaciones urbanas del colectivo español Luzinterruptus. Hasta ahora, estos comentarios no habían apuntado a uno de los temas más controvertidos que enfrenta la humanidad: la alimentación.

”Durante el año que acaba de terminar nos tocó comer mucha mierda, no lo decimos sólo en sentido metafórico, también en el más literal de la palabra. Muchas veces lo hemos hecho por voluntad propia y sin demasiados remilgos, otras porque venía envuelta en una apetecible cobertura de chocolate y otras porque tomaron la forma de micropartículas tóxicas indetectables a la vista.” dice Luzinterruptus.

Echando mano a un poco de humor escatológico (en el sentido del estudio del excremento) el colectivo montó un festín navideño para acabar con todas la existencias de un atracón y empezar el año bien inmunizados. La pieza se llamó ”Shitty Christmas” y se escenificó con 300 churros, con forma de caca, hechos por la churrería mas castiza de Madrid, el día de los Santos Inocentes.

Recién hechos, los bollos fueron trasladados cerca del Palacio de la Moncloa para ser colocados dando forma a un particular árbol de navidad luminoso. Después fueron compartidos con los transeúntes.