Capdell ha unido fuerzas e ilusiones con el arquitecto y diseñador español Fran Silvestre para crear A Collection, una silla que respira diseño y confort y que entronca con su filosofía ”Wood vibrations”, que prima la madera, su textura, cualidades y calidez en la configuración de todas y cada una de sus piezas de mobiliario.

Con Fran Silvestre, Capdell inicia una serie de entrevistas con los creadores de sus muebles icónicos en las que reflexionan sobre diseño, inspiración y trabajo. Silvestre no sólo firma su A-Collection sino que ha integrado esa pieza de mobiliario en su proyecto Casa Hoffman de Valencia. Se trata en definitiva de un trabajo de arquitectura que conjuga las líneas puras geométricas y sobrias que definen tanto el diseño de producto como su diseño arquitectónico.

A-Collection nace de la relación de una estructura metálica y mínima de perfil cuadrado y geometría ortogonal y una carcasa de madera, más orgánica, que aporta confort y ergonomía a la madera. Una pieza que juega con el minimalismo del metal y la calidez de la madera, en un producto que aspira a la mínima expresión de sus formas sin prescindir de la comodidad y ergonomía de su sentada.

”El concepto de Wood Vibrations para mí son las emociones que te transmite un mueble desde su diseño, ergonomía y belleza. En el caso de la silla A-Collection, estas sensaciones nacen de un diseño generado a partir de dos elementos: una estructura metálica, con una varita de metal muy fina, y una carcasa madera que confiere ergonomía. Nos parecía que era interesante el hecho de que cuanto tocas la silla, la tocas mediante la madera. Si existe la frase hecha de que tocar madera da suerte, pues igual de suerte da sentarse en la silla”, asegura el diseñador en la entrevista audiovisual (portada).

A-Collection nace de una concepción arquitectónica del espacio, de juego de líneas y geometrías, y que por sus materiales sirve tanto para interiores como exteriores. A-Collection es la primera colaboración de Fran Silvestre con Capdell y se ha concebido, además, ”como una pieza de mobiliario capaz de ser admirada como una escultura”.

”Una pieza que busca la belleza eficaz y, al mismo tiempo, juega con una parte técnica que aporta el confort, buscando un componente de ergonomía y comodidad fundamental para una silla”, explica el arquitecto.