Las ilusiones ópticas que se encuentran en el trabajo del artista y diseñador gráfico holandés, Maurits Cornelis Escher (1898 – 1972) inspiraron los interiores de estas habitaciones proyectadas por Studio 10. Las dos habitaciones, Dream y Maze (sueño y laberinto), se encuentran al interior de una casa para huéspedes llamada The Other Place (el otro lugar) ubicada junto a río Li, en Guilin, una ciudad ubicada al noreste de la región china de Guangxi.

Todo surgió porque el propietario de la casa de huéspedes, Feifei Yi, solicitó al estudio una renovación creativa y de ”otro mundo” que reflejase la naturaleza del hotel como un “escondite del mundo bullicioso”, mientras hace el mejor uso de la estructura existente de siete metros de altura con un techo inclinado.

“Después de visitar el espacio por primera vez, que era simplemente una sala de hormigón sin terminar, vimos la oportunidad de hacer algo especial, espacialmente, ya que el espacio era inusualmente alto y se sentía casi como una capilla”, dijo Studio 10 en un comunicado.

Inspirados por el trabajo de Escher, conocido por sus ilustraciones llenas de trampantojos, el estudio se propuso crear un “espacio misterioso, infinito e imposible”, combinando elementos 2D y 3D para producir una serie de ilusiones ópticas. Así, el desafío fue mantener el equilibrio entre la necesidad práctica de una suite de hotel y el efecto espacial ilusorio que se quería lograr. Los dos caprichosos interiores cuentan con intrincadas puertas arqueadas y escaleras antigravitacionales, basadas en la conocida litografía de relatividad laberíntica de Escher.

Las habitaciones del laberinto, por otro lado, cuentan con tonos dorados y verde bosque, destinados a emular un “bosque secreto” de cuento de hadas con puertas ocultas que conducen a cosas desconocidas.

En las habitaciones Dream, una paleta de colores rosa pálido y blanco crea un ambiente “sereno” y “fresco”, en un intento por distanciar los espacios del “caos de la vida cotidiana”. Según el estudio, esta paleta rosada también se asemeja a algodón de azúcar y malvaviscos, colores que asocian con “dulces sueños”, que aluden juguetonamente a la configuración del dormitorio.

Todos los componentes indicativos del mundo real, como los artefactos de iluminación y los aparatos electrónicos, se han ocultado detrás de una serie de puertas falsas pintadas en negro, manteniendo la naturaleza inmaculada y caprichosa del interior.