Una gran barra de mármol de carrara en el frente de este sushi bar ubicado en una galería comercial de la ciudad de Córdoba, Argentina, convive con el lenguaje modular de la estructura de madera que recuerda la infraestructura más espontánea de las callejuelas de Tokio.

Al ingresar en el espacio del sushi bar Tokin aparece la barra de mármol donde se exhibe el armado de las piezas de sushi y los tragos, haciendo de telón de fondo un gran botellero. En este espacio las mesas de carrara altas y las banquetas, se pensaron para reunir a las personas que disfrutan de la comida oriental pero que también quieren tomar un trago y compartir con amigos un momento relajado y espontaneo.

Por arriba sobre vuela el espacio una intervención con cientos de piezas de cerámica únicas, una obra de arte que se ve muy ligada a las figuras de papel tan populares en la cultura.

El salón principal esta inspirado en un tatami japonés, con paredes y cielorraso modulares de madera y una tela simulando las paredes de papel. Se pensó en la experiencia dentro del mismo, donde por lo general los comensales se sientan en el piso, y se recreo una situación similar.

Jugando con los distintos niveles se logra que la altura de la mesa sea estándar y que el usuario entre con las piernas por debajo de la misma como en una especie de gran cajón. Esto, también genera que las mesas no tengan un numero definido de cubiertos, depende de quienes la usen y cuan formal o informal sea la comida.

La ambientación se termina de recrear con la vajilla de cerámica diseñada exclusivamente, las velas y la música que hacen de Tokin un lugar para pasar un buen momento cualquier día de la semana.