En Bruges, Bélgica, el estudio local TC Plus ha usado esta residencia privada en ”un laboratorio de generosidad y un lugar de capacitación en hotelería”. Así, el ”G-Lab” se trata de un laboratorio para la vida compartida en Bélgica, que ha abierto la casa para ser compartida por los vecinos que la rodean.

El experimento forma parte de una investigación doctoral sobre “el generoso espacio” en el que una familia puede hacer que su hogar y jardín estén disponibles públicamente y usar cada lugar tanto funcional como ritualmente. De esta manera, la familia de cinco personas espera hacer un gesto positivo y de conexión con el vecindario e inspirar políticas en la búsqueda de nuevas formas de convivencia.

Si bien la casa está diseñada para ser un espacio familiar privado cuando sea necesario, también tiene la capacidad de ser compartida por la comunidad, con una serie de espacios que juegan con diferentes niveles de privacidad gracias a simples sistemas de cortinas correderas.

“El G-Lab es un antídoto para el pensamiento polarizado basado en la convicción de que podemos encontrarnos en los matices de la vida. El G-LAB está fuera de un modelo económico tradicional, no se pueden alquilar o reclamar espacios, solo compartirlos”, dijo TC Plus.

Frente a la casa misma, frente a la calle, se encuentra el Neighbour’s Court, una cancha de petanca que el estudio describe como “siempre accesible y donde todos pueden jugar juntos sin importar su edad o idioma”. Más allá de esto hay dos habitaciones al aire libre, envueltas en una pared de concreto verde y se accede a través de una cortina de ocho metros de ancho en lugar de una puerta principal típica. Este telón a menudo se deja abierto, pero se puede cerrar cuando se busca un poco más de seguridad.

Dentro de la casa, las habitaciones se han dividido y nombrado según su función. Primero está la Sala Zen, forrada de madera y con vistas a las habitaciones exteriores. Más adentro se encuentra la Sala Wünder, donde se encuentran la mayoría de las pertenencias personales de la familia.

Las habitaciones Sun Room y Moon Room están pintadas de amarillo brillante y azul profundo respectivamente, y Little Writer’s Room es un baño verde oscuro con paredes revestidas de pizarra.

El segundo piso ofrece espacios privados para los niños de la familia, con una cabaña para dormir, un espacio para relajarse y un área de estudio para cada uno, uno de los cuales da al jardín con una ventana proyectada. La parte trasera de la casa ofrece dos espacios exteriores más, la Sala del Amanecer y la Sala Rosa, que se pueden abrir o cerrar con más cortinas.