Centrándose en la transformación de la bio-materia, el diseñador radicado en Holanda, Thomas Vailly, explora el potencial de lo descartes del cultivo de girasol para crear nuevas aplicaciones y prototipos integrados en sistemas de producción sostenibles e innovadores, desde revestimientos a fundas para iPhone.

”Los girasoles se cultivan comúnmente para producir aceite, semillas o biocombustible. Después de presionar el aceite, una parte se puede usar como alimento para animales, pero la mayor parte del cultivo se desperdicia. La estructura espumosa del tallo, la fibra fuerte de la corteza o las proteínas de color marrón oscuro de la flor se quedan atrás. Estos residuos agrícolas pueden ser recursos valiosos para producir biomateriales novedosos.” asegura Thomas Vailly.

Sobre la base de documentos científicos, Thomas Vailly ha diseñado y desarrollado un sistema de biomaterial que utiliza exclusivamente productos derivados del girasol. Sin PLA o aglutinante, sin barniz tóxico, el proceso incluye solo ingredientes proporcionados por el cultivo de girasol. La torta prensada, después de extraer el aceite de girasol de las semillas, se convierte en un pegamento a base de agua y cuero vegetal. El tallo se cosecha y la corteza se separa de la médula. Las fibras de la corteza se prensan con calor en tableros duros, mientras que la médula se conforma en un agregado, una alternativa natural al poliestireno. Estos diferentes materiales biológicos se pueden recubrir con barniz de girasol para mejorar su resistencia al agua.

“El cultivo de girasol ofrece una gama única de material biológico y biodegradable. Al entrar en el ámbito de los bioplásticos, es posible realizar un gran número de aplicaciones de lo que antes se consideraba un desperdicio: desde un pequeño perno hasta un gran panel de aislamiento, desde un bio-tablero hasta un estuche para teléfonos inteligentes”.

“Lo que es importante tener en cuenta es que estos materiales de base biológica son diferentes a los que están acostumbrados la industria y los consumidores. Los materiales de base biológica no deben considerarse como un reemplazo de sus contrapartes sintéticas, ya que tienen diferentes cualidades que pueden ser explotadas”. agregó Thomas Vailly.