El arquitecto portugués Valdemar Coutinho ha completado este centro deportivo emplazado junto a la “Avenida do Atlântico”, una avenida frente al mar emplazada en el municipio de Viana do Castelo -en Portugal- que muestra una serie de edificios insípidos que definen el frente urbano. Este contexto y la necesidad de diseñar un volumen ”desaliñado” se ha convertido en un activo en la conceptualización del proyecto del ”Pabellón Atlántico”.

Además de la necesidad del Concejo Municipal de Viana do Castelo de contar con un pabellón deportivo, la nueva infraestructura da apoyo al colegio EB 2,3 Pedro Barbosa y complementa la oferta de espacios para la comunidad local.

Debido a la necesidad de un fuerte control financiero y de dotar la idea de construir infraestructuras para un futuro mantenimiento de fácil acceso, el costo global del trabajo fue restringido en un valor preestablecido por el Ayuntamiento de Viana do Castelo. Demandas que se convirtieron en un verdadero desafío en la forma de pensar para responder a lo solicitado. De ahí, el uso de la imagen brutalista en el proyecto sin ser llevado al extremo, perceptible en los vestuarios y cancha deportiva.

Con esta intención, Valdemar Coutinho Architects ideó un Pabellón que refleja las diversas demandas de programas y presupuestos con una imagen dinámica y humanizada atractiva, minimizando el impacto común en este tipo de edificios.

Debido al suelo limitado, el proyecto ocupa prácticamente toda la superficie. La dimensión del programa se desarrolló en un piso a nivel de la planta baja con un área de almacenamiento secundaria. La superficie para practicar deportes es de 650 m2 (para jugar al voleibol y al baloncesto esencialmente) con una altura de 7.50m, con 4 bloques independientes de vestuarios, 2 bloques para los atletas, cada uno con una capacidad de 15 a 20 deportistas y otros 2 para entrenadores y árbitros.

En la unión de los dos cuerpos, se desarrolla el acceso principal, donde 50/80 personas pueden esperar hasta que encuentren asientos. En este lobby se encuentra una recepción, un puesto de vigilancia, una cafetería que opera puntualmente según la necesidad, un área de soporte técnico, instalaciones sanitarias para hombres y mujeres y para personas con movilidad reducida.

El tono general del edificio es gris para recordar el hermoso mar gris, del mismo modo que el hall de entrada tiene varios paneles de azulejos gofrados grises, alusivos a los crustáceos y las algas de las playas de Viana do Castelo, ejecutados por el el artista plástico Mário Rocha.

Volumétricamente, el pabellón está compuesto por 2 cuerpos paralelepipédicos (cuerpo este y oeste) perpendicularmente implantados entre sí, formando en su conjunto un volumen único de líneas dinámicas y restringidas. El edificio presenta predominantemente dos materiales de acabado, el concreto visto y el revestimiento de piedra grapada azulada grisácea.

planta baja (nivel de acceso y cancha cubierta)

sección longitudinal