Este proyecto de la diseñadora de moda Ying Gao fue inspirado por la novela del neurólogo Oliver Sacks, llamada ”El hombre que confundió a su esposa con un sombrero”, en el que relata la historia de Jimmie G, un ex marinero de 49 años convencido de tener 19 años desde que dejó la Marina.

Sorprendido por su propio reflejo cuando Sacks le alcanza un espejo, Jimmie vuelve a su yo de 19 años tan pronto como su mirada abandona la superficie reflectante. Habiendo perdido cualquier sentido de continuidad temporal, Jimmie vive como prisionero en este momento único y perpetuo, oscilando entre una presencia en el mundo y una presencia en sí mismo.

Al igual que Jimmie G, las prendas robóticas de Ying Gao evolucionan entre dos estados y muestran una metamorfosis perpetua a medida que reaccionan al espectro cromático. Este viaje entre estados opuestos, desde la inmovilidad hasta el movimiento, no funciona como una dicotomía. Sobre el campo del tiempo, que inyecta energía en el núcleo mismo de la inercia, fluctúa la intensidad que anima a cada prenda hecha de silicona, vidrio, organza y dispositivos electrónicos, de una manera única. Estos dos estados son meros puntos de entrega entre una infinita gama de posibilidades.

”Para hacer eco de esta movilidad variable, las prendas son capaces de adquirir un movimiento cromático. Capaces de reconocer los colores en su entorno inmediato, son a la vez líquidas y camaleónicas, adaptándose al ritmo lento de su entorno siempre cambiante.” dice Ying Gao y agrega:

”Está en juego un efecto espejo: las prendas reaccionan a lo que ven. Al igual que el paciente de Oliver Sacks, alternan entre lo que son y lo que pueden llegar a ser, al mismo tiempo que encarnan la complejidad inherente de todas las cosas.”