La Durvillaea Antarctica, comúnmente conocida como cochayuyo, es una especie grande y robusta de alga que se encuentra en Nueva Zelanda y Chile. La especie fue usada por las diseñadoras chilenas, Anaïs Weil, Fernanda Cabello y María Ignacia Alcaíno para crear el proyecto ”Yuvia”, un recolector de agua de niebla hecho de Durvillaea Antarctica diseñado para recolectar agua en Alto Patache, una localidad ubicada en el desierto de Atacama. El objetivo: permitir cultivar vegetación en un ambiente con una grave escasez de agua.

Este desierto es conocido por ser el más seco del mundo. Dentro de ella, diferentes personas han vivido allí durante siglos. Sin ningún tipo de acceso al agua para sobrevivir, los lugareños se han dedicado a encontrar diferentes soluciones para llevar a cabo su subsistencia. Debido a las condiciones en las que se encuentra Alto Patache (entre el Desierto de Atacama y el Océano Pacífico), se genera un fenómeno de microclima, donde las altas temperaturas afectan a este sector, produciendo un efecto peculiar que ocurre en muy pocos lugares del mundo, la kamanchaka. Este es un tipo de niebla que se produce cerca del mar debido a la condensación de la superficie del mar, debido a las altas temperaturas que dominan el lugar, lo que resulta en esta niebla densa.

Debido a la falta de agua y la existencia de esta espesa niebla, los habitantes crearon un sistema de mallas que se levantan en el desierto para recolectar agua, pero aún así no se ha utilizado al máximo. Hoy en día, esta falta de agua no solo ha alcanzado un nuevo nivel de severidad, es un problema que afecta económicamente a los pueblos y aldeas de la zona. Los alimentos naturales básicos tienen un alto costo para los inquilinos de esta área, debido a la falta de agua. Por otro lado, la situación de los pescadores locales, que es la fuente de ingresos para muchas familias del norte, ha reducido su rentabilidad.

El sistema de recolección, que ha resultado ganador del tercer lugar en la categoría ”Diseño de Productos” del concurso internacional Reshape 2018, se logra interviniendo la superficie de las algas a través de un patrón de perforaciones milimétricas a través de la máquina de corte por láser, capturando así el líquido a través de los orificios y la gravedad, obteniendo la hidratación y los nutrientes necesarios para la vegetación que se encuentra dentro del colector. Esta solución no solo ayudará a alimentar a los inquilinos a través de contenedores biodegradables y el cultivo de sus propios alimentos, sino que también ayudará a revitalizar la economía pesquera de la zona junto con la flora del desierto de las tierras altas.

El plan considera la provisión de una matriz de perforación a los lugareños, para llevar a cabo este proyecto sin utilizar energía o técnicas de fabricación digital. Su capacidad de reciclaje y resistencia al impacto es conveniente para su uso, ya que se toman elementos naturales para brindar una solución a un problema que requiere una respuesta rápida y urgente, como la escasez de agua en este sector.

Para que este proyecto sea factible, se propone entregar el patrón diseñado como una plantilla para que los habitantes puedan hacer sus propios colectores sin la necesidad de utilizar la fabricación digital. En cuanto al aspecto económico, la fabricación de este producto no implica un alto costo de inversión, ya que se utiliza la recolección de un material natural. El costo estimado de producción es de aproximadamente $ 25 USD por unidad.