En el sur de la isla de Tenerife, en España, se encuentra este complejo hotelero ampliado y renovado por Zooco Estudio. El proyecto del Hotel Flamingo engloba varias actuaciones sobre una parcela de más de 9.800 metros cuadrados.

Con una marcada topografía que presenta un gran desnivel desde su lindero noreste al suroeste, se asienta un conjunto de construcciones de forma muy irregular, que se disgregan y aterrazan acomodándose a la pendiente, generando diversas plataformas con espacios abiertos, edificaciones y terrazas. Pueden distinguirse 5 edificaciones que suman más de 12.000 metros cuadrados construidos, generalmente situadas en el límite de la parcela, encerrando hacia el interior las zonas de relación tales como jardines y piscinas.

Desde su construcción original, el complejo ha sufrido un gran número de ampliaciones y reformas en distintas etapas, por lo que presentaba multitud de códigos de acabados, mobiliario y elementos decorativos, que generaban una imagen desordenada y sin un estilo definido.

Desde 2014, el proyecto de Zooco se ha ido elaborando en diversas fases con intervenciones a diferentes escalas, y sin conocer, al inicio del mismo, la magnitud total de la actuación, pero con una idea clara desde el comienzo, limpiar al máximo lo existente y recuperar la identidad perdida del Hotel Flamingo, elegancia, bienestar y exclusividad.

Para ello se prima el uso del color blanco como base, el bambú, el basalto (piedra característica del lugar) y el vidrio, combinados con elementos puntuales de colores alegres y haciendo especial hincapié en el “Flamingo”. De esta forma se configura un plan director que facilita intervenciones futuras.

El edificio principal por el que se produce el acceso al complejo, alberga varios usos como la recepción, el lobby, el bar, un restaurante buffet, un local comercial, zonas de uso público y zonas de alojamiento; y, como el resto del complejo, se había convertido en una amalgama de diferentes estilos que se han depurado siguiendo el plan director.

Hacia el exterior, tiene las fachadas este y sur con formas orgánicas, mientras que su fachada oeste se dibuja con una geometría más ortogonal. Se proyecta una ampliación en su esquina Este-Sur-Oeste, que busca generar una transición entre la fachada orgánica y la ortogonal y generar a su vez, un remate en la fachada sur del edificio.

Esta ampliación sigue la naturaleza de la arquitectura preexistente pero limpia de ornamentos y genera unas líneas puras en bandas horizontales de lleno y vacío, materializadas en masa y vidrio, con la estructura retranqueada buscando en todo momento la integridad y la continuidad en fachada.

Estas bandas no son un simple artificio, si no que recogen los distintos usos de este edificio principal. En la planta semisótano se sitúa un local comercial, la planta baja recoge el restaurante buffet y en la planta primera se dispone de una terraza cubierta.