En el centro de pilates Sana Sana del estudio español NAN Arquitectos, la calidez de la madera contrasta con otros materiales aparentemente fríos como una fachada de planchas metálicas onduladas microperforadas que actúan como la cara visible del local desde la calle y como filtro solar.

Ubicado en una calle de O Poriño, un municipio español ubicado en la provincia de Pontevedra, el lugar que ofrece clases de diversas modalidades de yoga y pilates, asume el diseño del espacio como un factor que contribuye a la relajación y la concentración necesarias para la práctica de estas actividades. Para lograr esto, los arquitectos jugaron con formas, materiales e iluminación que dan a los ocupantes una sensación de tranquilidad.

El programa es simple: una recepción, algunas áreas de actividad y dos pequeños vestuarios. Esto está organizado por un espacio fluido que se contrae y se expande según su uso, y donde cada uno de los componentes arquitectónicos, incluyendo la iluminación y las instalaciones, enfatizan esta idea de movimiento y calma.

El movimiento se refuerza con la decisión de hacer visibles las diferentes instalaciones, jugando con líneas aparentemente anárquicas, para lograr una sensación de fluidez que refuerce la percepción de recogimiento y aislamiento que se experimenta en las habitaciones a las que da servicio este espacio. Los materiales y la luz que los rodea contribuyen a la sensación de calma.

El servidor y los espacios servidos forman un continuo arquitectónico y estético donde la calidez de la madera contrasta con la desnudez y aparente frialdad de otros materiales.

La fachada está envuelta con una piel que uniforma y da privacidad, logrando una imagen fuerte y dual: semi-opaca durante el día, semitransparente por la noche. Está cubierta con una plancha microperforada ondulada con la que se pueden obtener efectos de luz. El resultado es un ejercicio de transparencia y sinceridad hacia los usuarios y la ciudad.